
Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen. Juan 10:14
Qué bello es tener en nuestra vida a Jesús, el buen pastor que su vida da por sus ovejas. ¿Tú crees que un buen pastor toma un corderito y le quiebra las patas solo para alardear de su habilidad para repararlas? ¿Lo dejaría sin comida y sin agua? De seguro que no. Somos sus ovejas y por consiguiente, estamos bajo su protección y nada nos faltará, él siempre nos llevará por pastos verdes, su provisión siempre estará con nosotros. El buen pastor conoce a sus ovejas, conoce toda tu vida, conoce tus necesidades, tus anhelos, tus sueños y hasta tus debilidades. Ahora, ¿Conoces tú a ese buen pastor? Dice: Y las mías, hablando de nosotros sus ovejas, lo conocemos. Conocerle significa escuchar su voz y obedecer sus mandamientos. Conocerle es creer a lo que él dice, creer que él es tu sanador, tu proveedor, tu consolador. Reconozcamos la voz de nuestro buen pastor que nos ama, nos bendice y sana nuestras heridas
Etiquetado en: juan 10:14, ovejas, Pastor, pastos, Proveedor, REFILL













