Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. Juan 1:17
Qué hermoso es saber que somos salvos por la gracia de Jesucristo. Su gracia es un don, un regalo inmerecido. Estábamos muertos en nuestros delitos y pecados y el Señor nos dio vida. Todo el que viene a El, El no le echa fuera. Recordemos a aquel ciego que decía: Jesús, Hijo de David, ten misericordia de mi!…Jesús le mostró su gracia y le dio la vista. El caso de aquella mujer que fue sorprendida en adulterio, Jesús la libró de ser apedreada, la perdonó y le dio una nueva oportunidad. También recordemos al Hijo Pródigo, su comportamiento no fue el correcto con su padre. Sin embargo al regresar, luego de que lo había perdido todo por su desobediencia, el padre al verlo de lejos, corrió a él, lo besó y le perdonó. Lo mismo hizo el Señor con cada uno de nosotros, en estos ejemplos falta el tuyo y el mío, nadie tiene por qué juzgarte por el pecado o el pasado que tuviste, ahora tenemos vida nueva en Cristo, somos salvos por gracia. No tengamos en poco la gracia de Dios, seamos agradecidos porque por ella tenemos bendición y vida eterna.
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