Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía. Hebreos 11:3
La fe no es una emoción que nosotros provocamos y sentimos o que simplemente repetimos con nuestra boca, sino que es una realidad que tenemos interiormente. La cual se produce y conforme la tenemos, la hablamos. La fe es como una semilla que comienza a hacer su trabajo, se germina, se gesta, crece, se fortalece. La cualidad superior del mundo espiritual es que tiene el poder de modificar nuestro mundo físico. Recordemos a Pablo y Silas, quedaron encarcelados, ellos se aferraron al Señor, cantaron, adoraron y buscaron su presencia, seguramente ellos andaban y vivían “en el espíritu” y esta clase de vida los permitió poder tener fuerzas sobrenaturales en ese duro momento. Fue tanto el impacto espiritual de su conexión con el reino de Dios que vinieron los ángeles a rescatarlos. Este hecho nos demuestra como el reino invisible es capaz de modificar el reino natural.
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